El alquiler residencial retrocede: perdemos vivienda en un momento clave

por | 04/08/2025 | Actualidad

La oferta de vivienda de alquiler está cayendo en Cataluña y en todo el Estado. Un fenómeno que, lejos de ser puntual, muestra una preocupante tendencia que condiciona el acceso a la vivienda y tensiona los precios. Esta reducción se ha acelerado especialmente desde el 2023, coincidiendo con la entrada en vigor de medidas para limitar las rentas y regular los usos turísticos.

Según datos del Observatorio del alquiler, sólo en Barcelona ciudad se retiraron cerca de 6.900 viviendas del mercado de alquiler habitual en poco más de un año. En el ámbito estatal, el número supera las 14.500 viviendas. Una cifra que pone en duda la eficacia de las políticas para garantizar el derecho a la vivienda si no van acompañadas de un incremento real del parque disponible.

Una tendencia en retroceso

La tendencia no es nueva, pero se ha acelerado. El informe de Alquiler Seguro (julio 2025) muestra como, entre 2023 y el primer semestre de 2025, muchas propiedades han pasado a:

  • Ser vendidas ante la incertidumbre jurídica.
  • Destinarse a alquileres de temporada o por habitaciones (con rentabilidades más altas).
  • Transformarse en usos turísticos o quedar temporalmente fuera de mercado a la espera de cambios normativos.

Este descenso afecta especialmente zonas urbanas con alta demanda y tensión de precios, como Barcelona, Madrid, Palma, València o San Sebastián.

¿Por qué pasa esto?

El objetivo de aumentar la accesibilidad mediante topes al precio del alquiler, nuevos índices de referencia y regulación del alquiler turístico es legítimo. Pero en muchos casos, el efecto ha sido el opuesto: ante la percepción de una reducción de libertad contractual y de rentabilidad, muchos propietarios deciden retirar el inmueble o cambiar de modelo de negocio. Según el estudio de Fotocasa Research de junio, un 24 % de los propietarios que alquilaban han decidido vender o no renovar contrato, y un 11 % opta para hacer un uso diferente al inmueble (alquiler de temporada, estudio compartido, segunda residencia…).

Impacto directo: menos oferta, más presión

La reducción de oferta tiene un efecto directo: los precios se mantienen o incluso aumentan, especialmente en zonas donde la demanda no afloja. En Barcelona, el precio medio del alquiler ha subido un 8 % interanual (según Idealista, julio 2025), con cifras todavía más altas en distritos como Gràcia, Eixample o Sant Martí.

La situación también afecta a las familias más vulnerables. En Valencia, por ejemplo, el 60 % de las solicitudes de ayudas al alquiler han sido denegadas por carencia de oferta que cumpla los requisitos económicos establecidos por la Generalitat Valenciana (Cadena SER, julio 2025).

Una oportunidad para reflexionar sobre el modelo

Desde Llach Serra, defendemos que hay que reflexionar sobre el modelo de alquiler con una mirada que combine seguridad para las personas inquilinas y confianza para los propietarios.

  • Apostar por contratos transparentes y equilibrados, que protejan ambas partes.
  • Generar incentivos para poner vivienda al mercado (fiscalidad, garantías públicas, seguros…).
  • Impulsar fórmulas de colaboración publicoprivada para ampliar el parque de vivienda asequible.

Reducir la oferta de alquiler no es la solución. Al contrario: el reto de hoy es garantizar que haya más vivienda disponible, más estable y más accesible. Sin esto, el derecho a la vivienda queda solo en el papel.

En Llach Serra creemos que hacen falta soluciones realistas, transparentes y sostenibles. Si eres propietario o estás pensando en poner una vivienda de alquiler, contacta con nosotros: te ayudaremos a hacerlo con garantías y con mirada a largo plazo.